Las enfermedades crónicas de los trabajadores suponen importantes costos para las empresas

13.07.2011 | Mundo

Las enfermedades crónicas que padecen los trabajadores representan un importante coste para las empresas a nivel mundial y suponen una amenaza para su sostenibilidad económica, según un estudio realizado por PricewaterhouseCoopers (PwC) y el World Economic Forum.


 

De hecho, el coste que implica para las empresas la caída de la productividad de los trabajadores con este tipo de enfermedades es cinco veces superior al coste que supondría tratar médicamente dichas afecciones. La depresión, la fatiga y el insomnio, dolencias asociadas a enfermedades crónicas, son las que tienen un mayor impacto negativo sobre la productividad de los empleados.
El informe revela que en los próximos 25 años las enfermedades crónicas provocarán efectos negativos en la mano de obra disponible, el ahorro, las inversiones y, por tanto, en el mercado en general.
Actualmente, las muertes provocadas por enfermedades crónicas representan el 57% del total de fallecimientos al año y se espera que se incrementen un 23% en las próximas dos décadas. Según PwC, estas afecciones son, en gran medida, "evitables", por lo que considera imprescindible que las empresas apuesten por políticas y programas que mejoren el bienestar laboral y que haya una colaboración entre lo público y lo privado en las cuestiones relacionadas con la salud.
Las enfermedades crónicas representan la mayor parte de los costes de los sistemas sanitarios y alrededor del 40% del total de la pérdida de tiempo en el trabajo. Su existencia incrementa los gastos de los sistemas sanitarios y los impuestos, repercutiendo en las empresas y sus trabajadores.
Según este estudio, los programas de bienestar impulsados por las empresas reducen los factores de riesgo para la salud que pueden provocar, después, enfermedades crónicas. Se estima, por ejemplo, que la obesidad se incrementará un 75% hacia 2015. En el Reino Unido, la tasa de obesidad ya supone el 23% y en algunas ciudades chinas supera el 20%.
Otra razón para que las empresas inviertan en el bienestar de los trabajadores es la productividad. En el informe se calcula que el total de años perdidos de trabajo sólo por enfermedades cardiovasculares en Brasil, Suráfrica, Rusia, India y China aumentará un 64% en 2030, pasando de 20,6 millones a 33,7 millones de años.
Los autores de este estudio señalan además que por cada 290 dólares que las empresas invierten en capital humano, obtienen unos 1.000 dólares de ingresos.
Aunque la presencia de enfermedades crónicas es más elevada en los países industrializados, estima que la convergencia de las economías globales y el éxito del estilo de vida occidental en todo el mundo provocará un repunte de este tipo de enfermedades en los países con economías emergentes.
(Europa Press)

De hecho, el coste que implica para las empresas la caída de la productividad de los trabajadores con este tipo de enfermedades es cinco veces superior al coste que supondría tratar médicamente dichas afecciones. La depresión, la fatiga y el insomnio, dolencias asociadas a enfermedades crónicas, son las que tienen un mayor impacto negativo sobre la productividad de los empleados.

El informe revela que en los próximos 25 años las enfermedades crónicas provocarán efectos negativos en la mano de obra disponible, el ahorro, las inversiones y, por tanto, en el mercado en general.
Actualmente, las muertes provocadas por enfermedades crónicas representan el 57% del total de fallecimientos al año y se espera que se incrementen un 23% en las próximas dos décadas. Según PwC, estas afecciones son, en gran medida, "evitables", por lo que considera imprescindible que las empresas apuesten por políticas y programas que mejoren el bienestar laboral y que haya una colaboración entre lo público y lo privado en las cuestiones relacionadas con la salud.
Las enfermedades crónicas representan la mayor parte de los costes de los sistemas sanitarios y alrededor del 40% del total de la pérdida de tiempo en el trabajo. Su existencia incrementa los gastos de los sistemas sanitarios y los impuestos, repercutiendo en las empresas y sus trabajadores.

Según este estudio, los programas de bienestar impulsados por las empresas reducen los factores de riesgo para la salud que pueden provocar, después, enfermedades crónicas. Se estima, por ejemplo, que la obesidad se incrementará un 75% hacia 2015. En el Reino Unido, la tasa de obesidad ya supone el 23% y en algunas ciudades chinas supera el 20%.
Otra razón para que las empresas inviertan en el bienestar de los trabajadores es la productividad. En el informe se calcula que el total de años perdidos de trabajo sólo por enfermedades cardiovasculares en Brasil, Suráfrica, Rusia, India y China aumentará un 64% en 2030, pasando de 20,6 millones a 33,7 millones de años.

Los autores de este estudio señalan además que por cada 290 dólares que las empresas invierten en capital humano, obtienen unos 1.000 dólares de ingresos.
Aunque la presencia de enfermedades crónicas es más elevada en los países industrializados, estima que la convergencia de las economías globales y el éxito del estilo de vida occidental en todo el mundo provocará un repunte de este tipo de enfermedades en los países con economías emergentes.
(Europa Press)