Mostrar datos negativos fortalece a la empresa y a su credibilidad

23.08.2011 | Articulos de opinion

El Director de Calidad, Prevención y Medio Ambiente del Grupo Ferrovial, Valentín Alfaya, apuesta por la transparencia interna y externa en las empresas a través incluso de la publicación de los datos negativos, porque eso aporta credibilidad a la compañía y la fortalece. A su juicio, publicar la información negativa "no es malo". Si una Memoria de RSC recoge sólo lo bueno la impresión es que lo que se lee es un "panfleto"'.


 

En una entrevista concedida a Europa Press, Alfaya explicó que hace seis años la compañía decidió hacer públicas sus sanciones ambientales --las multas que pagan--, integradas en su modelo de gestión de riesgos, y cuando esa decisión se le comunicó al consejero delegado fue sorprendente para él: la competencia no lo hacía. Sin embargo, y pese a contar con la certificación ambiental ISO 14001, Ferrovial cuenta con cerca de 1.800 centros de trabajo "y no se puede garantizar, en todos y cada uno, que se cumpla toda la legislación siempre". Los incumplimientos nunca son sistemáticos, pero "sí pueden ocurrir".
Según Alfaya, Ferrovial siempre ha apostado por incluir su Memoria de Sostenibilidad como parte totalmente integrada de su Memoria anual de resultados desde el año 2000, por considerar que la RSC no es un "capítulo aparte" en la compañía. Detrás de ello hay una filosofía muy importante: su enfoque incluye un análisis de todos y cada uno de sus impactos --sociales, medioambientales y económicos-- y a partir de ahí se elabora el documento.
Precisamente reconocer estos incumplimientos "ayuda a conocerlos y por tanto a poder corregirlos". En cualquier caso, y precisamente por ello, este es uno de los riesgos que Ferrovial tienen totalmente controlado, porque no lo niega, sabe que puede darse y cuenta con ello. Así, "algo que aparentemente es negativo, se puede convertir en algo positivo", remarcó Alfaya. Además, a partir de estos datos, Ferrovial elabora también su Índice de Comportamiento Ambiental, que le sirve para conocer cómo evoluciona la compañía en este sentido.
Ante la idea del 'reporting' en materia de sostenibilidad, Alfaya se muestra "bastante crítico", ya que las empresas "gastan grandes cantidades de dinero y recursos en preparar sus elegantísimas Memorias de Sostenibilidad, casi siempre no vinculadas al informa anual ni al Consejo de Administración, y casi siempre a destiempo". Porque, "al fin y al cabo, a quién va dirigida la Memoria de Sostenilidad?", se pregunta.
"No va, como dicen muchos, dirigida a la sociedad, porque la sociedad requiere muchos cauces de comunicación distintos y especializados, hechos a medida según el grupo de interés", agregó Alfaya, que defendió que la sociedad "en su conjunto" no lee el Informe de Sostenibilidad, un dato que está refrendado por un reciente estudio de la consultora KPMG.
A su juicio, este tipo de documentos va dirigido a los accionistas, a los inversores y a los analistas, al sector más económico-financiero y por eso se entrega en la junta de accionistas, porque cuando los inversores toman decisiones de inversión "tienen que conocer todo el perfil de la compañía, no sólo los números".
"Eso significa conocer también sus impactos medioambientales y sociales en el entorno en el que está trabajando, la calidad de sus relaciones laborales, la capacidad para atraer talento, para hacer equipo, etc", puntualiza. "Todo eso lo tienen que saber los accionistas y los inversores", recalcó.
MEMORIA INTEGRADA
Así, "la Memoria no es un documento que sale del Departamento de comunicación, ni del de Medio Ambiente, sino que es un Informe que viene del Consejo de Administración y que se presenta formalmente a los accionistas", aclaró por su parte el nuevo responsable de RSC del Grupo, Juan Cardona, que acompañó a Alfaya durante la entrevista.
Con más de 100.000 empleados en todo el mundo y presencia en 42 países, Ferrovial apuesta por "sentar la RSC y la sostenibilidad en el Consejo de Administración". Y eso se hace gestionando el riesgo de los negocios, según Alfaya. Entre otros, y en el caso de Ferrovial, el incumplimiento ambiental de algunas de sus obras y proyectos, la gestión de residuos, los asociados al cambio climático, etc.
Si todos esos riesgos se discuten en el Consejo de Administración éste "estará tomando decisiones teniendo en cuenta riesgos de naturaleza muy diversa". "Si sólo se tienen los números puros y duros no se tiene toda la información de la empresa o sólo se tiene información deslavazado", sentenció Alfaya.
HUIR DE LA RSC 'BURBUJA'
A su juicio, de lo que hay que huir es de lo que él denomina la RSC 'burbuja', es decir, "totalmente aislada del día a día, de las decisiones de la empresa y de la realidad del negocio". De esta forma, el resto de departamentos de la empresa sólo sabe de su existencia cuando desde el Departamento correspondiente les 'molestan' para reclamarles "un montón de información" que les hace falta para elaborar sus Memorias.
Sin entrar en el debate de si son las grandes empresas las que más 'acaparan' la RSC, frente a la poca presencia de las pymes en este sentido, Cardona defendió la idea de que son precisamente las grandes empresas "las que más necesitan la RSC", es decir, la RSC es ya una necesidad de las empresas y aunque pueda convertirse en una oportunidad para ésta, la RSC "es realmente una necesidad".
Pero en pymes "también hay buenísimos, yo diría brillantes, ejemplos de RSC, totalmente eficientes, sin necesidad de publicar un gran Informe con los parámetros del GRI, porque no es necesario ni útil para ellos", apostilló Alfaya.
En cuanto a las Memorias, y en concreto la de Ferrovial, el documento es, según Alfaya, "sólo una pequeña parte de la comunicación y el intercambio de la compañía con sus grupos de interés o stakeholders", más de 6.000, de los que se conocen sus nombres y apellidos y con los que pueden contactar inmediatamente en caso de necesidad.
La base de datos de proveedores de la empresa aglutina a unos 14.000 --aunque el 80% de las compras se hacen a menos de 2.000--.
En los últimos siete años la clave para actuar con ellos ha sido la homologación: que se realiza pidiendo información a través de un cuestionario a todos ellos sobre su comportamiento ambiental, su seguridad laboral, o el respeto a los DDHH, además del origen de sus productos: madera, etc.
Pero eso no es suficiente para Ferrovial. Durante el tiempo que dura el servicio con ellos se les evalúa para comprobar que toda la información facilitada es cierta, pasando después a la base de datos de compras de la compañía que decidirá si se sigue trabajando con ellos o no: antes, y si su comportamiento no ha sido el adecuado, se les envía una notificación invitándoles a 'corregir' el error, y en último término se les excluye de la lista de proveedores: desaparecen de la base de datos, pasando a formar parte de una lista de 'eliminadas' que aparece en el portal interno de 'i-compras' de Ferrovial.
La idea, concluyó Alfaya, "no es machacarles, castigarles o eliminarles sin más, sino darles la oportunidad de corregir sus errores y ayudarles en el proceso de mejora desde la propia compañía". Ese liderazgo "debe servir para facilitar que ellos también vayan adaptándose a este tipo de criterios", sentencia.
(Europa Press)

En una entrevista concedida a Europa Press, Alfaya explicó que hace seis años la compañía decidió hacer públicas sus sanciones ambientales --las multas que pagan--, integradas en su modelo de gestión de riesgos, y cuando esa decisión se le comunicó al consejero delegado fue sorprendente para él: la competencia no lo hacía. Sin embargo, y pese a contar con la certificación ambiental ISO 14001, Ferrovial cuenta con cerca de 1.800 centros de trabajo "y no se puede garantizar, en todos y cada uno, que se cumpla toda la legislación siempre". Los incumplimientos nunca son sistemáticos, pero "sí pueden ocurrir".
Según Alfaya, Ferrovial siempre ha apostado por incluir su Memoria de Sostenibilidad como parte totalmente integrada de su Memoria anual de resultados desde el año 2000, por considerar que la RSC no es un "capítulo aparte" en la compañía. Detrás de ello hay una filosofía muy importante: su enfoque incluye un análisis de todos y cada uno de sus impactos --sociales, medioambientales y económicos-- y a partir de ahí se elabora el documento.

Precisamente reconocer estos incumplimientos "ayuda a conocerlos y por tanto a poder corregirlos". En cualquier caso, y precisamente por ello, este es uno de los riesgos que Ferrovial tienen totalmente controlado, porque no lo niega, sabe que puede darse y cuenta con ello. Así, "algo que aparentemente es negativo, se puede convertir en algo positivo", remarcó Alfaya. Además, a partir de estos datos, Ferrovial elabora también su Índice de Comportamiento Ambiental, que le sirve para conocer cómo evoluciona la compañía en este sentido.
Ante la idea del 'reporting' en materia de sostenibilidad, Alfaya se muestra "bastante crítico", ya que las empresas "gastan grandes cantidades de dinero y recursos en preparar sus elegantísimas Memorias de Sostenibilidad, casi siempre no vinculadas al informa anual ni al Consejo de Administración, y casi siempre a destiempo". Porque, "al fin y al cabo, a quién va dirigida la Memoria de Sostenilidad?", se pregunta.

"No va, como dicen muchos, dirigida a la sociedad, porque la sociedad requiere muchos cauces de comunicación distintos y especializados, hechos a medida según el grupo de interés", agregó Alfaya, que defendió que la sociedad "en su conjunto" no lee el Informe de Sostenibilidad, un dato que está refrendado por un reciente estudio de la consultora KPMG.
A su juicio, este tipo de documentos va dirigido a los accionistas, a los inversores y a los analistas, al sector más económico-financiero y por eso se entrega en la junta de accionistas, porque cuando los inversores toman decisiones de inversión "tienen que conocer todo el perfil de la compañía, no sólo los números".
"Eso significa conocer también sus impactos medioambientales y sociales en el entorno en el que está trabajando, la calidad de sus relaciones laborales, la capacidad para atraer talento, para hacer equipo, etc", puntualiza. "Todo eso lo tienen que saber los accionistas y los inversores", recalcó.

MEMORIA INTEGRADA
Así, "la Memoria no es un documento que sale del Departamento de comunicación, ni del de Medio Ambiente, sino que es un Informe que viene del Consejo de Administración y que se presenta formalmente a los accionistas", aclaró por su parte el nuevo responsable de RSC del Grupo, Juan Cardona, que acompañó a Alfaya durante la entrevista.
Con más de 100.000 empleados en todo el mundo y presencia en 42 países, Ferrovial apuesta por "sentar la RSC y la sostenibilidad en el Consejo de Administración". Y eso se hace gestionando el riesgo de los negocios, según Alfaya. Entre otros, y en el caso de Ferrovial, el incumplimiento ambiental de algunas de sus obras y proyectos, la gestión de residuos, los asociados al cambio climático, etc.
Si todos esos riesgos se discuten en el Consejo de Administración éste "estará tomando decisiones teniendo en cuenta riesgos de naturaleza muy diversa". "Si sólo se tienen los números puros y duros no se tiene toda la información de la empresa o sólo se tiene información deslavazado", sentenció Alfaya.

HUIR DE LA RSC 'BURBUJA'
A su juicio, de lo que hay que huir es de lo que él denomina la RSC 'burbuja', es decir, "totalmente aislada del día a día, de las decisiones de la empresa y de la realidad del negocio". De esta forma, el resto de departamentos de la empresa sólo sabe de su existencia cuando desde el Departamento correspondiente les 'molestan' para reclamarles "un montón de información" que les hace falta para elaborar sus Memorias.
Sin entrar en el debate de si son las grandes empresas las que más 'acaparan' la RSC, frente a la poca presencia de las pymes en este sentido, Cardona defendió la idea de que son precisamente las grandes empresas "las que más necesitan la RSC", es decir, la RSC es ya una necesidad de las empresas y aunque pueda convertirse en una oportunidad para ésta, la RSC "es realmente una necesidad".

Pero en pymes "también hay buenísimos, yo diría brillantes, ejemplos de RSC, totalmente eficientes, sin necesidad de publicar un gran Informe con los parámetros del GRI, porque no es necesario ni útil para ellos", apostilló Alfaya.
En cuanto a las Memorias, y en concreto la de Ferrovial, el documento es, según Alfaya, "sólo una pequeña parte de la comunicación y el intercambio de la compañía con sus grupos de interés o stakeholders", más de 6.000, de los que se conocen sus nombres y apellidos y con los que pueden contactar inmediatamente en caso de necesidad.
La base de datos de proveedores de la empresa aglutina a unos 14.000 --aunque el 80% de las compras se hacen a menos de 2.000--.
En los últimos siete años la clave para actuar con ellos ha sido la homologación: que se realiza pidiendo información a través de un cuestionario a todos ellos sobre su comportamiento ambiental, su seguridad laboral, o el respeto a los DDHH, además del origen de sus productos: madera, etc.

Pero eso no es suficiente para Ferrovial. Durante el tiempo que dura el servicio con ellos se les evalúa para comprobar que toda la información facilitada es cierta, pasando después a la base de datos de compras de la compañía que decidirá si se sigue trabajando con ellos o no: antes, y si su comportamiento no ha sido el adecuado, se les envía una notificación invitándoles a 'corregir' el error, y en último término se les excluye de la lista de proveedores: desaparecen de la base de datos, pasando a formar parte de una lista de 'eliminadas' que aparece en el portal interno de 'i-compras' de Ferrovial.
La idea, concluyó Alfaya, "no es machacarles, castigarles o eliminarles sin más, sino darles la oportunidad de corregir sus errores y ayudarles en el proceso de mejora desde la propia compañía". Ese liderazgo "debe servir para facilitar que ellos también vayan adaptándose a este tipo de criterios", sentencia.
(Europa Press)