Rechazan nuevo código ético

12.07.2011 | Mundo

La cadena de hipermercados Asda, filial británica de la compañía de distribución estadounidense Wal-Mart, se opone a un nuevo código ético de comercio que el Gobierno del Reino Unido se propone aprobar con el fin de proteger a proveedores de países en vías de desarrollo, según recoge la agencia Servimedia que informa el diario "The Guardian".


 

Dicho código incluye medidas para garantizar que las grandes empresas de distribución no abusen de su posición para imponer condiciones de compra injustas a los productores de dichos países, y ha sido elaborado por la Comisión para la Competencia del Reino Unido, tras dos años de investigación.
Entre las medidas que propone se incluyen la creación en el Reino Unido de la figura del defensor de los derechos de los pequeños proveedores y agricultores de países en vías de desarrollo y la obligación para hipermercados y supermercados británicos de contar con supervisores del cumplimiento de la nueva normativa. Asda se opone a estas medidas porque considera que perjudicarán a la libre competencia.
El código que actualmente regula las compras realizadas por empresas de distribución del Reino Unido a proveedores fuera del país sólo se aplica a empresas extranjeras, como Asda, cuando comercializan directamente un producto que no tenga otros intermediarios.
La ONG Action Aid ha criticado la actitud de Asda y subraya que la cadena no debería oponerse a la aprobación de medidas que podrían ayudar a los trabajadores con bajos ingresos de otros países.
Esta ONG publicó el año pasado un informe sobre las condiciones laborales de los trabajadores de países en vías de desarrollo que producían algunos de los artículos comercializados por supermercados e hipermercados británicos.
Dicha investigación reveló que en Bangladesh, las empresas que suministraban prendas de vestir a Asda y Tesco pagaban tan solo 5 céntimos de euro por hora a sus empleadas, y que éstas trabajaban hasta 14 horas diarias.

Dicho código incluye medidas para garantizar que las grandes empresas de distribución no abusen de su posición para imponer condiciones de compra injustas a los productores de dichos países, y ha sido elaborado por la Comisión para la Competencia del Reino Unido, tras dos años de investigación.

Entre las medidas que propone se incluyen la creación en el Reino Unido de la figura del defensor de los derechos de los pequeños proveedores y agricultores de países en vías de desarrollo y la obligación para hipermercados y supermercados británicos de contar con supervisores del cumplimiento de la nueva normativa. Asda se opone a estas medidas porque considera que perjudicarán a la libre competencia.

El código que actualmente regula las compras realizadas por empresas de distribución del Reino Unido a proveedores fuera del país sólo se aplica a empresas extranjeras, como Asda, cuando comercializan directamente un producto que no tenga otros intermediarios.

La ONG Action Aid ha criticado la actitud de Asda y subraya que la cadena no debería oponerse a la aprobación de medidas que podrían ayudar a los trabajadores con bajos ingresos de otros países.
Esta ONG publicó el año pasado un informe sobre las condiciones laborales de los trabajadores de países en vías de desarrollo que producían algunos de los artículos comercializados por supermercados e hipermercados británicos.

Dicha investigación reveló que en Bangladesh, las empresas que suministraban prendas de vestir a Asda y Tesco pagaban tan solo 5 céntimos de euro por hora a sus empleadas, y que éstas trabajaban hasta 14 horas diarias.