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Entrevista

“Los Negocios Inclusivos en América Latina fracasan porque no son escalables ni de largo plazo”

15.02.2018 | Negocios Inclusivos y Sociales

Sergio Rengifo, Director del Capital Social de CECODES-Desarrollo Sostenible, capítulo colombiano del WBCSD, dialogó con ComunicaRSE sobre los principales desafíos para los Negocios Inclusivos en la región; el desarrollo en la última década; y el impulso que le dió la Agenda 2030 de la ONU. Además, Rengifo presentó las diferencias entre un Negocio Inclusivo y una Estrategia de Desarrollo Territorial Inclusivo.


¿Cómo percibe el CECODES el avance de los Negocios Inclusivos en América Latina en la última década? ¿Viene avanzando el tema o estamos en una meceta?

“El concepto de Negocios Inclusivos fue apalancado por el WBCSD junto con la cooperación holandesa como un concepto que nació del sector empresarial, y eso es lo que le daba fuerza. Cuando el concepto se introdujo en Colombia por el CECODES en 2007 el primer paso fue unificar definiciones y bajarlo a la realidad colombiana. Hoy son muchas las organizaciones que lo llevan adelante. Con los años proliferaron los conceptos de valor compartido, base de la pirámide, etc. Esto nos parece bien, pero debemos dejar en claro que lo que diferencia a los negocios inclusivos de estos conceptos es que se trata de una forma distinta de hacer negocios mejorando la calidad de vida de las comunidades de bajos ingresos. Lo importante detrás de este concepto es que hablamos de hacer negocios.

Otra característica diferencial de los Negocios Inclusivos es que deben ser escalables y el acompañamiento debe ser a largo plazo. ¿Por qué fracasan los proyectos de Negocios Inclusivos en América Latina? A mi entender, porque la cooperación internacional o el financiamiento estatal llega con fondos para sólo 2 años. Nosotros creemos que proyectos agroindustriales requieren un acompañamiento de 7 a 10 años y los proyectos urbanos entre 5 a 7 años. Además, No todas las empresas pueden llevar adelante negocios inclusivos, algunas la tienen más fácil”.

Usted menciona que hay empresas que no pueden llevar adelante Negocios Inclusivos, ¿Por qué? ¿Qué sectores tienen más oportunidades?

“Al decir que no todas las empresas lo pueden llevar adelante, me refiero a que algunas tienen mayores dificultades por las características de su cadena de valor. El sector de agro negocios es el que mayores oportunidades y facilidades tiene en este sentido en nuestra región.  Este sector tiene más oportunidades que los sectores industriales que requieren proveedores con otras capacidades. Pero esto no quiere decir que a través de la innovación no logremos superar estos desafíos e identifiquemos oportunidades. Lo que sucede es que es más probable que un productor de la base de la pirámide tenga dos vacas y que una empresa de lácteos le compre la leche al tiempo que le ofrece asistencia técnica para mejorar su producción.

Pero las empresas industriales pueden aportar indirectamente e invertir para desarrollar productores para otras cadenas. Por ejemplo, la cementera Holcim trabajó con pequeños productores de su zona de influencia y los capacitó en producción de leche y prácticas sostenibles. Les ayudó a articular con una empresa que les comprara la leche, aportando indirectamente a su desarrollo”.

¿Cuáles son las diferencias entre los Negocios Inclusivos y una Estrategia de Desarrollo Territorial Inclusivo?

“En 2011, decidimos pasar de la teoría a la práctica e iniciamos un proyecto de trabajo en una zona de guerrilla que se llama los Montes de María en Colombia. El proyecto ya lleva 6 años de implementación y su objetivo fue demostrar que el marco conceptual de los Negocios Inclusivos es aplicable en la práctica. Resultado de esta experiencia en territorio desarrollamos la Estrategia de Desarrollo Territorial Inclusivo que tiene 4 características diferenciales. En primer lugar, piensa en los Negocios Inclusivos como un Negocio que ayuda a reducir la pobreza ya que empodera a las comunidades como proveedores de grandes empresas. En segundo lugar, implica una intervención en el territorio teniendo en cuenta a sus actores y trabajando a través de la articulación con todos ellos. En tercer lugar, se trató de combinar negocios inclusivos de corto, mediano y largo plazo. Esto implico identificar un producto crítico en la zona y a una empresa compradora. Así arrancamos con la madera Teca y articulamos con una empresa que quería apostar al largo plazo y comprar este producto a las comunidades.Luego conseguimos acuerdos a mediano plazo para la compra de mango y acuerdos a corto plazo para la compra de ajonjolí  por parte del Grupo Nutresa y acuerdos de compra de miel y fríjol cuarentano rojo por parte de Crepes & Waffles. El trabajo fue de transferencia de capacidades, sobre todo ambientales, de balance social, infraestructura y progreso económico.

No conozco un proyecto en América latina ni en Colombia que acompañe a la comunidad durante 6 años”.

¿Cuáles son los mayores desafíos que se enfrentan en América Latina a la hora de llevar adelante Negocios Inclusivos?

“Uno de los más grandes desafíos para las empresas es generar confianza. Esto se logra cuando lo que se dice y se hace están alineados. . La estrategia de comunicación es una forma de generar confianza. Otra forma de lograrlo es a través de aliados que hagan de intermediarios y mejoren el vínculo entre la empresa y la comunidad.
Otro gran desafío a superar es la cultura del subsidio. Los gobiernos latinoamericanos han generado que las comunidades esperen siempre una donación o un subsidio de parte de las empresas. Romper esta barrera es clave.
Otro eje  clave es la asociatividad, se necesita trabajar con productores organizados en cooperativas u otra razón sociedad para que el trabajo y la negociación prosperen.

Finalmente, un desafío cada vez mayor es establecer sistemas de medición, es decir líneas de base. Si una empresa quiere demostrar los resultados de la implementación hay que evaluar primero cómo se arranca, cuál es el punto de partida. Para lograr esto utilizamos la metodología del WBCBS para identificar la línea de base. Por ejemplo, cuando arrancamos en el proyecto territoral en los Montes de María, arrancamos midiendo el estado socioeconómico de las comunidades de base a partir de los niveles de infraestructura, ingresos, nivel de vida. Cuando arrancamos la comunidad tenía un déficit de menos 57 mil pesos por familia y al final del trabajo finalizamos con un ingreso de 1 millón de pesos colombianos por familia. Asimismo identificamos un impacto directo de alrededor de 300 familias y un impacto indirecto de 1500 personas”.

¿Cómo cree que vino a impactar los ODS y la Agenda 2030 de la ONU en el movimiento de los Negocios Inclusivos?

“Los ODS ayudan como hoja de ruta para que las empresas focalicen esfuerzo, desde Naciones Unidas. Desde CECODES también trabajamos el documento la  Visión 2050 del WBCSD lanzada en 2010. El tema es que las empresas identificando que haciendo negocios de una manera distinta y buscando un equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental, es decir haciendo negocios gestionando riesgos sociales y ambientales seguramente ayudarán a cumplir muchas metas de los 17 ODS. Indudablemente como los ODS son una hoja de ruta, ayudarán a impulsar el movimiento de los Negocios Inclusivos. Pero lo que necesitamos es que las empresas lleven adelante proyectos con viabilidad financiera y con impacto social y que perduren en el tiempo. Asimismo una clave fundamental es empoderar a las comunidades e inculcarles la “empresarización” para que sean sostenibles”.

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