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Casos de éxito en la industria de alimentos de América Latina que proponen soluciones a los envases contaminantes

14.03.2019 | Packaging Sustentable

La industria de alimentos está mostrando ejemplos de cómo el cambio en la estrategia de envases puede ser muy efectivo, mejorar su competitividad a la vez que cumplen con las demandas de sustentabilidad. En Chile, se están presentando innovaciones en envases para la industria de la carne y la empresa AGROSUPER es la primera en lanzar una bandeja para pollo que es 100% reciclable y un 78% más barata.


El desafío de las próximas décadas es alimentar a los futuros 9 billones de habitantes del planeta, garantizando la sostenibilidad de los recursos y una economía circular interconectada a nivel global. La industria de alimentos deberá cumplir un rol clave para garantizar la seguridad alimentaria del mundo a la vez que propone un modelo de negocios alineado a las metas del Acuerdo climático de París y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

A su vez, se multiplican las legislaciones en el mundo que buscan reducir y hasta prohibir los envases de plástico. Desde la Unión Europea, que en 2018 presentó su Estrategia sobre contaminación plástica, hasta Costa Rica que ha demostrado que este tipo de leyes no está  lejos de discusión en América Latina y ha presentado su propia ley para combatir contaminación por plásticos que incluye la creación de un impuesto al plástico.

Pese a estas tendencias, actualmente sólo el 14 % de los envases de plástico utilizados en todo el mundo terminan en plantas de reciclaje, mientras que un tercio queda en los ecosistemas frágiles y el 40% termina en relleno sanitario.

En la industria de la carne, las empresas suelen comercializar las presas de pollo o recortes de carne vacuna en bandejas de polietileno expandido. Las cuales tienen una tasa de reciclaje de 1% y podrían permanecer hasta 1.000 años intactas.

Buscando soluciones a estos desafíos, investigadores chilenos del Centro de Investigación de Polímeros Avanzados y la Universidad de Concepción, presentaron en 2018 el primer prototipo de bandeja hecha de papa.  “Existen materiales compostables en el mercado, pero no están diseñados para ser usados en la fabricación de envases de alimentos con alta actividad de agua, como la carne de pollo”, explicó la investigadora líder del proyecto en CIPA, Saddys Rodríguez.

A partir del almidón de la papa, los investigadores diseñaron una materia prima con propiedades de material espumado similar al polietileno expandido que usan hoy para las bandejas. El material espumado de papa fue un éxito por su capacidad de absorción de agua e hinchamiento, estabilidad térmica y resistencia a la flexión, pero aún están esperando su patente en el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual de Chile.

Mientras tanto, la industria del pollo en Chile, que mueve y produce más de 712.000 toneladas de carne por año, ha presentado su caso más destacado en innovación de envases. La empresa AGROSUPER, principal productora de cárnicos de Chile, lanzó un nuevo envase para su línea de productos Super Pollo, con características muy interesantes para el mundo de la sostenibilidad.

El diseño del nuevo envase nació tras la alianza con la empresa Ecodiseño, que hace más de 15 años que trabaja en una metodología europea de packaging sostenible.

Al principio, la empresa buscaba hacer el envase más reciclable.  La Ley de Responsabilidad Extendida del Productor en Chile tuvo mucho que ver con este pedido ya que ahora la industria está obligada a repensar sus envases para reducir sus residuos. Pero le propusimos a AGROSUPER cambiar el paradigma y hablar de un envase que tenga efectos positivos en todo el ciclo de vida del producto”, indicó Alejandro Chacón, director de Ecodiseño Chile.

Chacón explica que para que un envase se considerado verdaderamente sostenible y supere el “greenwashing”, debe, además de cambiar su materia prima, considerar sus efectos en todo el sistema o el ciclo de vida del producto, desde la producción al fin de la vida útil.  El ecodiseño, por tanto, es una metodología respaldada por la norma ISO 14006 que exige cumplir y medir indicadores ambientales y generar cambios en todas las etapas de este ciclo. “No basta con cambiar el plástico por el bioplástico porque el cambio debe darse en el paradigma de diseño y producción. Para qué diseñamos un envase que dura 1000 años con un objetivo de vida de 10 minutos, podemos reducir el impacto ambiental en un lado y perjudicarlo en otro lado”.

Esta fue la estrategia que encararon Ecodiseño y AGROSUPER y luego de un año de trabajo y de pasar de intervenir un producto a modificar 15 líneas diferentes, se logró lanzar al mercado un envase 100% reciclable, monomaterial, liviano y hermético.

El producto vino a reemplazar la típica bandeja de polietileno expandido utilizada por la industria de la carne, compuesta de hasta cuatro materiales, envuelta en film y cartón, y que lleva siempre un protector absorbente para retener los líquidos de la carne. “El problema de estas bandejas, es que además de no ser reciclables, no cumplían su función y muchas veces chorreaban. Esto llevaba a que los supermercados coloquen bolsas al lado de las bandejas para que los usuarios eviten los derrames, multiplicando el problema de contaminación”, agrega Chacón.

El producto Superpollo pasó a tener un envase 100% reciclable y hermético,  viniendo a solucionar el problema de la filtración de líquido. “El nuevo envase funcionó tan bien que la empresa comenzó a usar la ventaja del hermetismo como una estrategia de publicidad. No sólo es sustentable, sino que además no chorrea. Ganan todos”.



Chacón también indica que al lograr que el nuevo envase sea un 70% más liviano, la empresa debió pagar menos por sus residuos. La Ley de Responsabilidad Extendida del Productor de Chile, exige que las empresas paguen por los kilos de residuos generados. Así que AGROSUPER pudo mejorar su tasa de reciclaje de cara a cumplir con la legislación. Asimismo, al reducirse la cantidad de material, se redujo un 78% el costo del envase y mejoró el proceso de envasado ya que de cuatro procesos se llegó a uno solo.

El nuevo envase es más barato, funciona mejor, comunica mejor. Esto es lo que digo de las  mejoras sistémicas. El Ecodiseño impacta en todas las etapas del ciclo vida y se puede medir y comprobar. No es sólo cambiar la materia prima es cambiar todo el ciclo de vida”.

Más del 80% de la carga ambiental de un producto se define en el momento de diseñarlo, indica la Agencia Federal Alemana del Medio ambiente. Por lo tanto, el potencial del ecodiseño es enorme y explica que haya motivado la creación del primer Diplomado de Ecodiseño en América Latina, financiado por el gobierno chileno a través de CORFO. Por arrancar su segunda edición del diplomado, se espera presentar el primer libro de casos de innovaciones en ecodiseño que recopilará los trabajos finales de las primeras ediciones y que según Chacón prometen ser casos replicables para la industria de alimentos de América Latina.

Otras empresas también están avanzando en el tema para presentar innovaciones en sus diseños y hacerlos más “circulares”.

En Unilever estamos transitando un proceso hacia la economía circular, involucrando optimizaciones en la operación desde el diseño y el uso de la materia prima hasta el momento posterior al consumo. En línea con el compromiso de nuestro Plan de Vida Sustentable de reducir a la mitad el impacto ambiental, una de las metas es disminuir los residuos asociados con la eliminación de nuestros productos”, indicaron voceros de la empresa en la región Cono Sur. Entre las innovaciones de Unilever, se destaca el proceso CreaSolv, mediante el cual el material plástico que contienen los sachets y bolsas es recuperado y utilizado en la confección de nuevos productos de la compañía. La compañía vende miles de millones de productos en sobres de un solo uso cada año, incluyendo productos alimenticios, particularmente en mercados emergentes y en desarrollo. En 2017, anunció el desarrollo del protocolo y la nueva tecnología para reciclarlos, para superar la complejidad de reciclar sachets comparado con el proceso más sencillo de reciclar botellas.

Por su parte, Arcos Dorados, el mayor franquiciado independiente de McDonald’s a nivel mundial y quien opera la marca en América Latina, define como prioridad trabajar en favor de la transición hacia la utilización de empaques 100% renovables, reciclables o de fuentes certificadas a nivel mundial hasta el 2025, para beneficiar al medioambiente y la sociedad en general.  En este sentido, Arcos Dorados involucra a sus proveedores y a toda su cadena de valor, trabajando con empresas que cumplen elevados estándares de calidad de producción y seguridad alimentaria, en línea a sus estándares éticos, sociales y medioambientales. En camino hacia esta transición, el año pasado en Argentina la compañía anunció que el 100% de su packaging recibió la certificación FSC (Forest Stewardship Council).

A su vez, como parte de las iniciativas en lo que respecta a utilizar su escala para aportar a temas claves para las comunidades donde opera, Arcos Dorados dejó de entregar sorbetes de plástico en sus más de 2.100 locales de toda región desde el 31 de octubre de 2018. Los sorbetes sólo son proporcionados a aquellos clientes que expresamente lo soliciten para su bebida en el mostrador y a través de McDelivery y continuarán entregándose, por ahora, a través del AutoMac. El objetivo de McDonald’s es reciclar los empaques que se entregan en los locales en el 100 por ciento de los locales para 2025, teniendo en cuenta la infraestructura de reciclaje, las reglamentaciones y los comportamientos de los consumidores en las diferentes ciudades donde opera la marca para ser parte de la solución y ayudar a influenciar en este importante cambio.


Fotografía: by Alexas_Fotos from Pixabay

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