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Claves para el reciclaje y la economía circular en América Latina

22.10.2018 | Packaging Sustentable

Nuestra región enfrenta con dificultades la instalación del reciclaje como un sistema de gestión sostenible de residuos y aún mantiene las tasas más bajas comparado con el resto del mundo. Esto presenta un problema de grandes dimensiones ya que la basura es considerada como un factor clave que contribuye al cambio climático ya que representa el 5% de las emisiones mundiales. Presentamos en este trabajo una recopilación de opiniones de especialistas, empresas y organizaciones sociales que destacan algunas barreras y oportunidades clave para promover el reciclaje en América Latina.


Según estadísticas del Banco Mundial en su Informe What a Waste 2.0, en América Latina se generan diariamente al menos 430,000 toneladas de basura, lo que significa que en promedio cada latinoamericano produce entre uno y 14 kilogramos. El reciclaje es, precisamente, una de las grandes asignaturas pendientes en América Latina y el Caribe. De todas esas toneladas de residuos, sólo se recicla el 4.5%, frente al promedio mundial que es del 13,5%. Nuestra región viene muy atrasada respecto a las tasas de separación en origen y reciclaje.

Sin embargo algunas ciudades llevan la delantera como Montevideo, Uruguay; Bogotá y Medellín, Colombia; que reciclan más del 15 por ciento de los residuos. En adición, ciudades como Ciudad de México, México y Rosario, Argentina, compostan un 10 por ciento de los residuos.


Fuente Banco Mundial

En nuestro trabajo de investigación periodística conversamos con algunos actores claves del mundo del reciclaje para detectar algunas  barreras y claves para mejorar las tasas de América Latina. Como resultado presentamos cuatro puntos estratégicos a considerar a la hora de pensar en las dificultades que enfrenta nuestra región:

1. La necesidad de políticas públicas y el rol de la responsabilidad extendida del productor

En una entrevista con ComunicaRSE, Gonzalo Roqué de Fundación AVINA, unidad ejecutora de la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRR), indicó que la principal barrera para el reciclaje es la falta de decisión política para impulsar sistemas integrados de recolección, separación y reciclaje de residuos.

Sin la política pública el reciclado no sucede, no es una actividad de mercado. Además tiene que ver con residuos gestionados por el Estado y que son de su responsabilidad. La decisión política, la generación de infraestructura y mensajes claros a la ciudadanía es algo que le falta a América Latina”, indicó Roqué.

Para el representante de IRR las políticas impulsadas en Chile y en Colombia son las más destacadas de la región. “Colombia hoy es el país que tiene la normativa más avanzada de la región para promover el reciclado. Incluye un sistema de cálculo de tarifa de aseo que pagan los ciudadanos, que ya incluye el pago de servicio de recupero y reciclaje. Es decir que hay recursos pagados por consumidores que van al sistema de recupero de residuos”.

Para Gustavo Fernández Protomastro, Director del Grupo Ecogestionar S.R.L., el costo de disposición final de los residuos es la clave para entender las bajas tasas de reciclaje.  “Mientras en América Latina se siga pudiendo tirar la basura, quemarla, o llevarla a rellenos sanitarios sin costo, o a un costo muy bajo, la competencia de esquemas de valorización de residuos se hace muy difícil” indica.

Compara lo que sucede en países desarrollados como Alemania y Suecia donde tienen tasas de reciclado más altas que el 30% debido a que la tierra es muy cara para destinarla a basureros y rellenos sanitarios y donde el ciudadano debe pagar un diferencial por la basura que no logra reciclar. “Si el costo de disposición de la basura comienza a ser relevante para los municipios, entonces impulsar un sistema de reciclaje será posible. Mientras Buenos Aires, Córdoba o Mendoza cuenten con terrenos baratos para tirar la basura entonces el sistema de reciclaje es más difícil de impulsar. El sistema requiere costo, inversión para montar una planta de separación en origen” agrega.

Para Protomastro esta barrera explicaría por qué tenemos tantos recicladores urbanos -en América Latina superan el millón y medio de personas según cifras del BID- pero aún así la tasa de reciclaje es menor que los países desarrollados que no tiene esta cantidad de recicladores. “Es un mito que la economía circular y el reciclaje es un buen negocio. Primero tengo que poner un costo a la basura para hacer viable los incentivos del reciclaje”, indica.

Finalmente, Protomastro destaca los sistemas normativos de algunos países latinoamericanos como el caso de Chile y Brasil que utilizan el concepto de responsabilidad extendida del productor. Esto implica que es el productor y distribuidor el responsable de financiar el sistema de recupero y reciclaje. “Está demostrando que sin el financiamiento del Estado o de los fabricantes, estos esquemas de basura cero no funciona sólo con la venta del material reciclado”.

Gonzalo Roqué es un poco más crítico con los avances logrados en Chile que en un principio los percibe más como una promesa, un marco institucional, que una realidad ya que aún no tiene impactos en la tasa de reciclaje. Destaca la actuación de México que pese a no tener una ley federal que funcione como paraguas para impulsar el reciclaje, el país ha logrado que se reciclen un 60% de los envases PET.

2. El tamaño del mercado y las dificultades en logística e integración de la cadena de valor

Otra de las barreras destacadas por Gonzalo Roqué de Avina es el tamaño del mercado del reciclaje en América Latina. “Aún es un mercado chico, la mayoría del material reciclado se exporta pero supone altos costos. El mercado local es aún incipiente  y hay muchas trabas de logística, vinculadas a la cadena de valor”.

Sabina Zaffora, Gerente de Asuntos Corporativos de Natura Argentina y presidente de CEMPRE Argentina (Compromiso empresarial para el Reciclado), expresó un comentario similar sobre el tamaño del mercado del reciclaje en un evento este año: “La industria del reciclado pasa un momento complicado en Argentina. Comprar el material reciclado post consumo es complicado, porque vemos que sale más barato comprar, por ejemplo, el cartón nuevo que el cartón reciclado. Generar demanda y traccionar desde la innovación de los productos hace que toda la cadena se mueva porque para lograr productividad y escala, si no todo queda en una buena intención. Es lo más difícil y no lo podemos hacer solos”.

Natura tiene como objetivo incrementar el material reciclado en todos sus embalajes, con algunos compromisos de lograr el 100%. El trabajo con la cadena de valor es clave indica Zaffora e implica inversiones en alianza con otras empresas. La empresa se propone lograr un 30% de vidrio reciclado en 2020, todo con producción local argentina.

Por su parte, Luciana Villa Nova, Gerente de Sustentabilidad de Natura Brasil, indicó que uno de los desafíos más grandes en Brasil es involucrar a los proveedores de packaging. Para ello la empresa lleva adelante un programa para promover la sustentabilidad en su cadena de valor, que además de los proveedores también involucra a los recicladores sociales. Indicó que la empresa participa de un Cluster en Brasil para aplicar la nueva Ley de Residuos que impone una meta del 22% de reciclaje para la industria de cosméticos. “Nuestra meta es aún más agresiva que la de gobierno, nosotros queremos lograr un 50% de producto reciclado de cara a 2020. Creemos que hay un impulso de los consumidores de la marca para lograr esta meta que nos ayudará a impulsar la economía circular en un mercado con muchos desafíos. Para superar estos desafíos es importante que las empresas unan fuerzas y en Brasil vamos por este camino porque se están formando redes y mesas de trabajo para articular actores”, indicó Villa Nova.

Por otro lado, Verena Böhme, Directora Ejecutiva de la Fundación Manos verdes dedicada a la promoción del reciclaje, también resaltó las dificultades de logística como barrera principal.

“El mayor desafío en Argentina es la distancia entre los puntos de recolección y los centros de reciclado. Todos los costos pagados para recuperar material envases para el reciclaje se consumen en logística. Por ello queremos desarrollar centros regionales para descentralizar la industria de reciclaje”, indicó a ComunicaRSE.

La fundación está trabajando con la municipalidad de Corrientes para promover centros de reciclaje en el NEA y acabar con la venta informal de residuos. Otra organización involucrada en el tratamiento y reciclado de residuos es Dona tu basura, una ONG de Don Torcuato creada 2012.​  Elisa Gill, titular de la ONG, también considera a la logística como una barrera pero agrega que la gestión municipal es la que presenta los mayores desafíos. “La basura se genera por igual en cualquier lugar del planeta pero se gestionan a nivel local o municipal. Sólo el CEAMSE en Buenos Aires tiene la tecnología avanzada para atender las demandas de reciclaje. El resto son plantas de tratamiento tradicional en municipios con altos niveles de informalidad en la disposición de la basura. Esto dificulta aún más las oportunidades de que el reciclaje se convierta en un negocio. Si lo reciclable fuera un negocio todos juntaríamos botellas y hoy no es así”.

3. La necesidad de reducir la cantidad de residuos desde el diseño

Para Alejandro Amor, Defensor del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, la principal barrera es la dificultad de "reducir" la cantidad de basura que se produce. “La producción de bienes está controlada por grandes empresas que definen cuáles serán descartados o cuáles no, así como cuál será la vida útil de cada uno de ellos. Por eso es necesario que las empresas reduzcan la proporción de componentes descartables en los bienes que ingresan al mercado.  En tal sentido, lo primero por reducir son los envases y envoltorios, que muchas veces, además, cuestan más que los alimentos en ellos contenidos”.

Elisa Gill también considera que el ecodiseño es la clave para superar. ““Cuando hablamos de residuos estamos pensando en el último paso del ciclo y la clave está en el primero que es la etapa de diseño del producto o envase. Es necesario pensar en el fin del producto desde su diseño.  Esto implica un cambio estructural en la matriz de diseño que permita al producto ser reciclado. Ahí está el gran cambio cultural. Hoy se nos presentan grandes dificultades para reciclar ciertos plásticos por ejemplo porque no han sido diseñados desde un principio para poder reciclarse”.

4. El rol del consumidor para mejorar las tasas de reciclaje

Para Gonzalo Roqué de Avina el gran problema de fondo es que no hay una cultura de reciclaje en América Latina,  como lo hay en Europa y EEUU. Los consumidores de la región tienen una relación tradicional con los residuos haciendo que el cambio cultural sea la clave de todo. Destacó lo logrado en la ciudad de Curitiba, en Brasil, donde gracias a un programa municipal de reciclaje se han logrado tasas de reciclaje iguales al mundo desarrollado.

“Curitiba tiene un programa municipal de reciclaje que hace 30 años le da a la ciudadanía un mensaje consistente sobre reciclaje. En otras ciudades no se sostiene, si ves Bs As hace 8 años llevan campañas diferentes, cinco propuestas, cambias los contenedores.  Es necesario ofrecer una coherencia en el mensaje al usuario”.

Para Alejandro Amor, Defensor del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, apuntar solamente al usuario en cambio es una estrategia limitada y equivocada, porque libera de responsabilidad al sector productivo. “Si las políticas públicas no se dirigen también a las empresas productoras, si le atribuimos la culpa a los vecinos, a los consumidores, la dinámica de “reducir, reutilizar y reciclar” jamás podrá conquistarse”.

Para Amor, las empresas deben hacerse responsables de todo el ciclo de vida de los bienes que colocan en el mercado. “De lo contrario, resulta que la sociedad, a través del Estado, termina subsidiando a empresas que no incluyen en sus costos el tratamiento integral de los bienes que producen. Además, no es éticamente admisible que en nombre de sus ganancias estas empresas contaminen con sus productos el planeta de todos”.

Una empresa que experimentó dificultades en sensibilizar al consumidor fue Unilever Argentina. En el marco de presentación de resultados este año, Miguel Kozuszok, Presidente de Unilever Argentina, expresó que el programa de recolección de envases puesto en marcha junto al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no había tenido la respuesta que esperaban de parte de los consumidores y que los resultados no eran los esperados.

“La primera edición de Reciclando en la Ciudad era un piloto, por ende, no contaba con targets específicos. Sí contamos con meta de redención de referencia, que alcanzamos, según benchmark con otras promociones. Al tratarse de una promoción, esperábamos que más gente se acerque al Punto Verde. El objetivo de esta campaña es  promover el reciclaje entre los vecinos y captar a más personas de las que suelen reciclar, pero entendimos que al tratarse de un cambio de hábito, lleva tiempo”, explicó Mariana Reñe, Gerenta de Sustentabilidad de Unilever Cono Sur. ​

“La principal barrera es el cambio de hábito y para lograrlo, se necesitan campañas articuladas que involucren al consumidor y que articulen sector público, privado y ONGs. De esta manera, se le ofrece al consumidor una plataforma robusta sobre la cual puede incorporar el hábito de separar y reciclar”, agregó Reñe.

 

Fotografía: Pixabay bajo licencia Creative Commons

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