Cómo ven el futuro los pioneros del movimiento de la sustentabilidad

18.01.2019 | Tendencias

La sustentabillidad atraviesa horas cruciales. Mientras desde algunos sectores se observa que la agenda ocupa un lugar central en las decisiones políticas y económicas globales, otras voces críticas señalan la falta de resultados tangibles. Cómo están viendo este escenario algunos de los líderes que impulsan la agenda desde hace casi cuarenta años.


Los cuatro, a su manera, ayudaron a darle forma y fuerza al movimiento de la sustentabilidad, tal cual lo conocemos hoy. Los cuatro entraron al tema desde la ecología, pero pronto se dieron cuenta que los problemas eran más grandes y que el medio ambiente estaba ligado también con la pobreza y con los derechos humanos. Los cuatro escribieron libros fundamentales  que influyeron en miles de líderes de todo el mundo, algunos hace más de cuarenta años. Los cuatro tienen en común un optimismo moderado sobre nuestro futuro. De manera coincidente, hoy están trabajando con conceptos como la bio-economía, la economía regenerativa y la inteligencia artificial.

- El Big Bang

En marzo de 1972 el Club de Roma publicó “The Limits to Growth” un informe que establecía un modelo de las posibles consecuencias de mantener el crecimiento económico a largo plazo. El trabajo estuvo liderado por el físico norteamericano Dennis Meadows y tuvo una influencia liminar en el surgimiento del movimiento de la sustentabilidad. Fue su Big Bang.

En los 90, cuando no estábamos tan lejos de los límites, se confió primero en la tecnología y mas tarde en la misma economía para hallar una solución”, se lamenta Meadows. En su opinión, el sistema económico no está en condiciones de aportar soluciones por sí mismo, ya que entendemos el desarrollo sostenible como un sistema económico en el que los países ricos pueden quedarse con lo que tienen y los países pobres van a crecer más hasta alcanzar a los ricos, sin tener que hacer grandes cambios, confiando en que se creen tecnologías que mágicamente consigan que el PBI global aumente y el uso de energías descienda.

Años después, en una conferencia brindada en el Club de Roma en 2012 en Bucarest el experto confirmó que “no hemos cambiado, así que nos hemos extralimitado, por lo que la idea de desarrollo sostenible ya no tiene sentido. Necesitamos algo distinto”.

No hay evidencia científica, aunque se ha estado buscando, de que esto pueda ser posible. Con las nuevas tecnologías, sí que llegará un momento en que el uso de energía será menor que el aumento del PIB, pero nunca decrecerá si este no lo hace”, afirma hoy. 

Avizora que en los próximos años, entre hoy y 2030 veremos más cambios de los que ha habido en un siglo, en la política, en el medio ambiente, la economía, la técnica. “Los problemas de la zona euro no representan más que una pequeña parte de lo que vamos a ver. Y estos cambios no se llevarán a cabo de manera pacífica”, anticipa.

-  "El movimiento de la sustentabilidad ha desaparecido"

Alan AtKisson viene trabajando en sustentabilidad desde 1988. Actualmente dirige la agencia de cooperación internacional de Suecia, pero es conocido por haber escrito veinte años atrás el libro “Beliving Casandra”. 

El movimiento de la sustentabilidad, del que he participado la mayor parte de mi vida adulta, parece haber desaparecido. Esta es una buena noticia. Al menos en parte”, escribió Alan Atkisson pocos días atrás.

AtKisson dice que esto sucedió porque el “movimiento ganó”. Cree que la Conferencia Río+20, y el lanzamiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que han llevado a que la agenda de la sustentabilidad se transforme en un mainstream presente en políticas públicas, estrategias empresariales y currículos escolares.

En su concepción, los principios del movimiento de la sustentabilidad originarios se convirtieron repentinamente en algo universal, que creció tan rápidamente y que se extendió a través de los gobiernos nacionales y locales, empresas, ciudades, universidades y profesiones. Esto pudiera haber ocasionado que el propio movimiento comenzara a desaparecer de la vista como un elemento separado. “Ya nadie habla de eso, porque ha sido absorbido por esta entidad mucho más grande”, dice.

Aunque AtKisson admite que los ODS están lejos de ser universalmente adoptados y cumplidos y reconoce que aún persisten muchos obstáculos políticos y financieros para su implementación, e incluso que algunos países han retrocedido en relación con compromisos anteriores.

Observa que conceptos importantes que están presentes en la literatura sobre desarrollo sustentable desde sus inicios como ”Límites planetarios", "Economía de la dona", "Objetivos basados ​​en la ciencia" y "Economía circular” tienen hoy una fuerza comunicativa más fuerte y precisa que el de sustentabilidad.

“Son más específicos, a menudo interconectados y francamente más prácticos. El movimiento de la sustentabilidad siempre fue un poco confuso en los detalles”, concede.

Para él, las preguntas centrales han cambiado de "¿Cómo puedo hacer que las personas presten atención a esto?" a "¿Cómo continuamos integrando el desarrollo sostenible en nuestros reglamentos, procedimientos, hábitos culturales y estructuras de incentivos?

Sin embargo, el intelectual sueco cree que también hay chances para ver el vaso medio vació. Considera que el mundo sigue sigue estando al borde del abismo en materia ambiental. Se basa en que el incremento de las emisiones de CO2 vuelve a aumentar, en que el Amazonas sigue siendo deforestado, que los océanos están llenos de plástico, que se retrocedió de los avances en la lucha contra la pobreza, que aumentan los conflictos armados y que las libertades civiles vuelven a estar amenazadas en varias partes del globo.

“El movimiento de sostenibilidad, tal como se constituyó anteriormente, fue muy fuerte en ecología y en economía y relativamente más débil en el alivio de la pobreza global o el avance de los derechos humanos”, analiza.

- Volver a la naturaleza

L. Hunter Lovins es la autora del libro "Capitalismo Natural", publicado en 1999, texto que tuvo un rol fundamental en el surgimiento la revolución empresarial sustentable. Por ejemplo, fue una de las lecturas que inspiró a Ray Anderson a hacer un cambio radical en la manera en la que producía y comercializaba sus alfombras en Interface.

“Comenzó con la eficiencia, utilizando todos los recursos de manera dramáticamente más productiva, luego pasó a la biomimética, tratando de rediseñar la forma en que fabricó y entregó todos sus productos y finalmente se comprometió a ser regenerativo”, repasa hoy Lovins sobre la trayectoria de Anderson.

Cree que a diferencia de 1999, hoy contamos con mayores evidencias sobre que la sustentabilidad es rentable.  El Carbon Disclosure Project (CDP) mostró en 2014 que las compañías que lideraban la medición y el manejo de su huella de carbono tenían un 18 por ciento más de retorno de la inversión que las que iban rezagadas, y un  67 por ciento más alto que las compañías que aún decían que el cambio climático no era real.

“Ahora hay más de 50 estudios que muestran que las empresas que están liderando en ESG tienen un el valor de acción más alto y de más rápido crecimiento; superan a sus competidores y logran una mano de obra más comprometida y con mayor productividad”, sostiene.

Sin embargo, Lovins observa que 20 años después estamos perdiendo todos los ecosistemas principales del planeta. El mundo sigue dentro de una colosal crisis climática, porque  todo lo que hicimos no fue suficiente.

La escritora estadounidense ve que pese a que hoy todas las empresas importantes tienen un director de sutentabilidad, están reduciendo sus costos y haciendo todas las cosas más responsables porque es rentable, todavía el mundo está dentro de una narrativa que dice que es bueno ser codicioso y que realmente no necesitamos un gobierno porque los mercados son perfectos.

En su nuevo libro “A finer future” sostiene que hoy tenemos todas las tecnologías que necesitamos para resolver las crisis a las que nos enfrentamos pero que la la sustentabilidad necesita una nueva historia de quiénes somos como seres humanos, qué es lo que queremos y cómo podemos lograr mejor un mundo en el que todos florecemos, a diferencia del mundo de hoy, donde ocho hombres tienen tanta riqueza como los 3.500 millones de personas más pobres de la tierra.

El libro anticipa que para 2030 el mundo logrará un 100% de energía renovable impulsado por la baja en los costos de la energía solar, el incremento de la capacidad de almacenamiento a partir de una nueva generación de baterías de litio, y la difusión de la los autos eléctricos.

- Revisando la Triple Línea de Resultados

John Elkington es bien conocido por haber creado y difundido el concepto de triple línea de resultados (TBL) allá por 1994. En 1987 fundó la ONG SustainAbility y en 2008 creó la consultora Volans.

En sus artículos, sostiene que este es el primer período en la historia de la Tierra donde una sola especie, la nuestra, tiene impactos planetarios en la escala de las fuerzas geológicas. Bienvenidos al Antropoceno.

Anticipa que a medida que avancemos en la década de 2020, veremos una creciente turbulencia en los sistemas meteorológicos de todo el mundo. Al mismo tiempo, también espera un aumento de la turbulencia en nuestros sistemas políticos y económicos.

Al mismo tiempo, cita  un texto de la Al Gore's Generation Foundation que concluye que "la revolución de la sustentabilidad parece tener la magnitud de la revolución industrial y la revolución agrícola, y la velocidad de la revolución de la información”. Al tiempo que recuerda que la  Comisión de Negocios y Desarrollo Sostenible, en cuyo trabajo él mismo participó activamente, dijo que cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas podría generar mercados por valor de al menos $ 12 billones de dólares para el año para 2030.

El año pasado hizo una revisión crítica del modelo que lo llevó a la fama. “La Triple Línea de Resultados no fue diseñada para ser solo una herramienta de medición y reporte. Se suponía que provocaba un pensamiento más profundo sobre el capitalismo y su futuro, pero muchos de los primeros que la adoptaron entendieron el concepto como un acto de equilibrio, adoptando una mentalidad de compensación”, escribió en el Harvard Business Review.

Elkington cree que los contadores y los consultores de reportes de sustentabilidad no hicieron un buen uso del concepto y terminaron por diluirlo en miles de datos que poco aportan en mostrar el verdadero impacto de la economía en la vida humana.

Elkington trabaja actualmente con la inteligencia artificial . “En parte porque me preocupa, pero también en parte porque sospecho que, si se usa de la manera correcta, puede ayudarnos a entender y resolver algunos de los problemas cada vez más ´perversos´ que enfrenta nuestro mundo. La confluencia acelerada entre el capitalismo y la inteligencia artificial ahora es decisiva porque un número creciente de los desafíos que enfrentamos son literalmente insolubles usando el cerebro humano”, sostiene.

Opina que los políticos no están a la altura de los desafíos existenciales que enfrentamos.  Los observa demasiado distraídos por cosas como el populismo, el nacionalismo y las guerras comerciales.

“Es hora de unirnos para evolucionar no solo como una lista de deseos, como lo tenemos ahora en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, sino también un plan de acción y un programa de inversiones para convertir los objetivos en realidades en el terreno”, concluye.

(Un reportaje de Alejandro Langlois)

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