"El gran desafío de la economía circular es hacerla competitiva en costos"

24.08.2023 | Entrevistas

Así lo afirma Gastón Dominguez, Jefe de Desarrollo de Packaging de Mastellone Hnos. Los compromisos asumidos por la empresa en su Plan de Packaging Sustentable 2030, el desafío de desarrollar proyectos específicos para cada envase, la importancia de la “R” de la reducción, el trabajo con los recicladores, y el interés de las nuevas generaciones por los envases sustentables, fueron algunos de los temas abordados en la entrevista.


¿Qué compromisos asume la empresa en su Plan de Packaging Sustentable 2030?

El compromiso que asumimos principalmente es que nuestros envases serán 100% reciclables, reutilizables o compostables. Reduciremos el consumo de plástico virgen fomentando el uso de materiales reciclados, y priorizaremos los materiales de fuentes renovables y de origen sustentable. Todo esto es mucho más que una simple frase. Porque lo primordial es que sean reciclables o potencialmente reciclables.

Lo que deseamos nosotros es que nuestros consumidores tengan también la posibilidad de separarlos y disponerlos efectivamente, para que luego sí se reciclen. Ello es algo también a trabajar afuera de la empresa, en lo que es la última etapa de su vida útil.

Nosotros reduciremos el consumo de plástico virgen, y esto es algo muy importante. Porque si enviamos menos al mercado tenemos menos que reciclar también, y se corren menos riesgos de que algún envase termine en un final no deseado, o en rellenos sanitarios, o en algún vertedero de agua.

Por eso es muy importante la “R” de la reducción. Cómo reduciremos el consumo de plástico virgen. De nuestra parte, una proporción será por reducción propia, por materiales más livianos,  por nuevas tecnologías que nos permitan hacer envases más delgados, más finos en su pared, y sobre todo más livianos, cumpliendo las mismas funciones de protección hacia el producto.

Otra parte de la reducción viene por sustituir. En esto fomentamos el uso de materiales reciclados. En dejar de usar una proporción de material virgen e introducir materiales reciclados. El desafío aquí a tener en cuenta es que no todos los plásticos reciclados pueden volver a la cadena de envases alimenticios. Solamente el PET en Argentina está aprobado como sistema de cadena de custodia.

Luego hay otros tipos de plásticos que pueden volver a a reciclarse, y hacer un nuevo material o tener una segunda vida. Pero no en contacto directo. Para eso, nosotros tenemos packagings secundarios que contienen y agrupan el producto, o incluso terciarios que ayudan en la logística de de nuestros productos, en los que se puede utilizar este tipo de material reciclado sin que esté en contacto directo con el producto.

Y el último gran eje que tiene nuestro Plan tiene que ver con el aumento de fuentes renovables. Trabajar por ejemplo con insumos o recursos que el planeta pueda volver a regenerar propiamente. No es el caso obviamente del petróleo, de donde vienen todos los plásticos. Pero sí plásticos con una composición de caña de azúcar, que se generan desde la extracción del etanol de la caña de azúcar, y se termina generando el mismo plástico, con las mismas características, pero con este atributo más amigable con el medio ambiente para no gastar recursos finitos.


¿Cómo fue el proceso que siguió la empresa para desarrollar proyectos específicos para cada envase para cumplir con los objetivos trazados?

Eso es algo que estamos en construcción de hacerlo. Por eso lo planteamos para el 2030. Porque es un camino que decidimos transitar. Y el comienzo fue todo un trabajo de investigación y experimentación, que se inicia con un diagnóstico. Teníamos que saber qué consumíamos, cuánto, de qué forma. Porque eso nos permite clasificar correctamente, y definir las estrategias para cada tipo de material.

La primera etapa se trató de un diagnóstico muy importante, que nos llevó a tener muchos talleres de trabajo con nuestros proveedores. Pero también fuimos un poco más atrás en la cadena de valor. Fuimos con los proveedores de nuestros proveedores, que normalmente son los que generan la materia prima o que generan el material que luego se transforma en un envase. Y ellos nos ayudaron a tener una visión mucho más global de toda la problemática.

Porque con este diagnóstico que hicimos ampliamos un poco nuestra visión, y lo mismo hacia adelante. Nosotros teníamos en claro qué pasaba cuando nosotros envasábamos el producto,
pero no hacia atrás y tampoco hacia adelante. Para eso nos juntamos con distintos clasificadores y recicladores, para saber cuáles eran las problemáticas que ellos estaban afrontando. En este punto hay que aclarar que se requiere de un nivel de evolución superior al que tenemos en Argentina, porque no todos los municipios tienen recolección clasificada o diferenciada. Y es ahí donde nosotros tenemos que prepararnos para enviar al mercado el mejor material, el más sustentable, el más amigable con el medio ambiente. Después el resto de los actores se van a ir acomodando, van a aparecer nuevas regulaciones, sobre todo responsabilidad extendida del productor, y otras que van a a fomentar que el consumidor clasifique y que haya una recolección y un reciclado eficiente y efectivo. Porque muchos de nuestros materiales hoy son técnicamente reciclables. Pero es muy distinto a que después se reciclen realmente. Y es ahí donde está el desafío de los próximos años.


¿En la actualidad cuál es el nivel de reciclabilidad de los envases que tienen en el mercado?

Este es un indicador que nosotros monitoreamos e informamos en el Reporte de Sustentabilidad anual, el cual tiene muchas métricas, y donde una de las más importantes es este número.

En el año 2022 dio un 96.1%. Veníamos de trabajar en los años anteriores con un 94% o 95%. Esperamos que con las distintas acciones y con los trabajos que estamos haciendo en las diferentes estrategias este número se vaya incrementando. Pero al ser tan chico el número, cuando queda tan poco por mejorar es lo más difícil de lograr. Por eso es sumamente desafiante para los próximos años que ese 96,1% se convierta en un 100%. En este sentido, vamos a tener que cambiar las matrices de plásticos que utilizamos, desafiar al mercado y a los entes que nos que certifican la reciclabilidad.

En cuanto a las nuevas tecnologías de reciclado, hoy tenemos la lógica de que si es monomaterial es reciclable. Pero hay materiales que son compuestos, que tienen uno o más plásticos, que pueden potencialmente ser reciclados. Ahí entra a jugar algo muy importante que es la valorización del recurso. Porque lo ideal es que se genere un recurso reciclado de alto valor. Pero si yo genero algo de menor valor también lo estoy reciclando. Y es importante diferenciarlos. Obviamente que nosotros aspiramos a que dentro de la pirámide esté en el mayor valor posible, que ese envase vuelva a ser envase. Es como la situación ideal. Pero muchas veces no se puede lograr, y si no puede volver a ser envase que sea otra cosa, pero que tenga una segunda vida


¿Ofrecer hoy envases más sustentables implica un costo adicional para el consumidor?

Para nosotros es una de las tensiones que se generan con nuestros proveedores y con toda la cadena integrada de material de envase y de producción.

Los materiales más sustentables, o amigables con el medio ambiente, no son tan masivos como el resto. Entonces toda la cadena de producción lineal está sumamente optimizada y tiene muchísimos años de evolución. Mientras que toda la cadena de economía circular está en vías de desarrollo.

Eso genera que un sistema muy eficiente, pero también muy contaminante, resulte en costos muy competitivo. Y es el gran desafío que tiene la economía circular. Porque en los casos donde está bien implementado termina siendo un beneficio económico también. Pero es lo más difícil de demostrar. No solo al público en general, sino también a los distintos organismos, para que fomenten políticas públicas que apoyen ese tipo de iniciativas.

Además, para nosotros como compañía es nuestra responsabilidad cuidar lo medioambiental, lo social, pero también lo económico. Porque en el contexto del país no deja de ser un eje primordial en la toma de decisiones de la compra.


¿Perciben una demanda de los consumidores por este tipo de envases?

Hay muchos estudios que se han hecho en otros mercados más desarrollados, en los cuales el consumidor tiene una preferencia adicional por las marcas que comunican sustentabilidad.

Pero también es cierto que la toma de decisiones en nuestra región, y en nuestro país en particular, va mucho más por lo económico. Y acá hay que hacer una distinción importante entre lo que son las generaciones anteriores y las generaciones nuevas.

En general vemos que el público de las generaciones nuevas tiene una preocupación real por estos temas, les importa, consultan. Nosotros tenemos distintos tipos de medios en los cuales nos comunicamos directamente con nuestra comunidad, con el público en general, y con nuestros consumidores. Uno de ellos son las visitas que recibimos en nuestro complejo industrial de General Rodríguez, donde vienen diferentes instituciones como colegios y universidades. Y uno de los puntos clave que nos consultan mucho es sobre cómo reciclar y clasificar los envases una vez que se consumieron. Y la verdad es que genera muchísimo interés, sobre todo en los más chicos. Es una preocupación genuina.

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